miércoles, 27 de febrero de 2008

Steve Albini y las descargas gratuitas

Aquí os adjunto declaraciones de Steve Albini, productor de grupos como Pixies, PJ Harvey y 1000 más, componente de Shellac (antes Rapeman y Big Black) y una de las mayores lumbreras del rock underground (junto con Ian Mckaye y 4 mas):

-Ya que hablas de negocios, ¿podrías decirnos cuál es tu opinión sobre la industria discográfica en este momento?
- En realidad la industria musical no suele variar demasiado con el paso del tiempo. El modo en el que los negocios discográficos trabajan es básicamente siempre el mismo. Si la industria está en una situación diferente en la actualidad es porque la economía ha cambiado mucho durante los últimos años, y porque ahora es posible descargar material audiovisual de manera gratuita gracias a Internet. Así que los negocios de la música, concretamente los referentes a la venta y manufacturación de discos, están atravesando serias dificultades, pero son problemas que afectan casi exclusivamente a la industria mainstream. En cuanto a la escena alternativa, sigue existiendo una audiencia fiel, una fuerte masa de seguidores que siguen pagando por su música como lo hacían en el pasado. Creo que las pequeñas discográficas están adaptándose bien a la situación, pero los grandes negocios multinacionales se están viendo seriamente afectados. A mí no me afecta, así que es algo que no me quita el sueño.

-¿Y qué opinas concretamente de la descarga de material gracias a Internet?
- Me parece algo estupendo. Si puedo compartir mi música, o puedo descargar material de mis amigos de forma gratuita, es algo fantástico, ¿no?

-Es curioso, ayer estuvimos hablando con Tim Booth, y mantenía una idea completamente distinta a la tuya. Según él, la descarga gratuita destruye la industria independiente, porque en el fondo es robar música.
- Chorradas. Si me compro un disco, y creo que a un amigo le puede gustar y le hago una copia, ya sea en CD o en cassette, y le digo: “oye, escúchalo”, creo que es algo positivo. Es como si le invitara a mi casa y escuchara el material en mi reproductor. Si escucha algo que le gusta, en ese momento se convierte en un fan de esa música, y pasa a ser un comprador potencial, ya sea comprando los discos de ese grupo o asistiendo a sus conciertos. No lo veo como un robo en absoluto, en ningún aspecto, bajo ninguna circunstancia.

Míralo de esta manera: Si alguien descarga material de forma gratuita de internet, aparentemente no tiene intención alguna de comprar ese material. No muestra intención alguna de ir a una tienda a comprar el disco que se está descargando. Así que no pierdo dinero, porque en ningún momento iba a comprar ese disco. Yo lo veo como si fueras a una tienda a escuchar un disco, canción por canción. La diferencia es que lo puedes hacer en casa. Es algo que me parece completamente correcto.

-También puede verse como una manera en la que el consumidor puede ahorrar dinero en música y gastarlo en otras cosas, algo que sí que afectaría a la industria musical, ¿no te parece?
- No lo creo. Te daré un argumento histórico. Si analizamos el comportamiento de la industria musical en el pasado, observamos que siempre que la tecnología ha permitido a más gente escuchar música, ha hecho crecer la industria musical. Y siempre la industria musical se ha mostrado temerosa frente a estos cambios. Cuando el fonógrafo fue inventado, los líderes de las orquestas estaban asustados, pensando que la gente no volvería a asistir a sus conciertos. La diferencia es que el fonógrafo podía ir a lugares a los que la orquesta nunca llegaría. Una persona que viviera en un pueblo pequeño podía comprarse un fonógrafo y escuchar esa música, con lo que se creaba un nuevo fan, un consumidor potencial que podría asistir a uno de esos conciertos. Lo mismo ocurrió con la aparición de la radio. Una banda de jazz podía actuar frente a mil personas, pero la radio permitía a la misma banda tocar ante cien mil, y en el momento en el que lo hiciera podría crear cien mil fans más, consumidores potenciales que podrían acudir a los conciertos celebrados ante mil personas. Cuando apareció la cinta de cassette, los empresarios discográficos aseguraban que iba a ser el fin de la música, que nadie volvería a comprar discos. Lo que en realidad ocurrió es que una persona se compraba el disco, y le grababa una copia a un amigo. De repente, ese amigo descubría que le gustaba mucho esa música, y se convertía en un fan, un consumidor potencial que compraría los siguientes álbumes. Las discográficas despegaron tras la aparición del cassette, vendieron diez veces más de lo que vendían antes.

Míralo desde este otro punto de vista: si vas a gastarte veinte dólares en un disco, tienes mucho cuidado con lo que vas a comprar. Pero si no cuesta nada, vas a probar muchas más cosas. Entonces tomas la decisión de gastarte esos veinte dólares, pero con mucho más criterio que en otras circunstancias. Otra de las ventajas es que como la descarga gratuita es a nivel mundial, un pequeño sello discográfico en España no tiene que publicitarse en América, por ejemplo. Para una discográfica en Chicago, un consumidor en Japón puede descubrir esa música de manera mucho más sencilla. Sin duda a nivel global es algo positivo. Es curioso, pero siempre que la industria se muestra asustada por un gran cambio, la audiencia está entusiasmada con él.

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